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viernes, 20 de septiembre de 2013

Relaciones sociales en los perros

Los perros son animales de manada y como tales enseguida establecen relaciones sociales con los demás individuos con los cuales conviven. Aunque los perros son capaces de vocalización, la mayor parte de su comunicación social se logra por medio de expresiones faciales, posturas del cuerpo y a veces usando el contacto corporal.

Este tipo de comunicación es innata, es compartida prácticamente por todos los individuos de la especie y es muy importante para establecer y mantener la jerarquía social.

En el grupo en el que viven, hay un perro líder dominante (alfa) que ostenta la posición más elevada y subordina la ostentación de las posiciones de rango más bajo en una jerarquía bastante lineal

La capacidad de un perro para llegar a ser dominante sobre los demás depende de los rasgos heredados, del sexo, del tamaño corporal, del estado hormonal y de la dominación relativa de otros individuos de la manada. La posición dominante proporciona al individuo alfa ventajas tales como un mejor acceso al alimento, a los apareamientos y a las zonas de descanso.

Los perros jóvenes asertivos desafiarán al líder de la manada y, si son lo suficientemente dominantes. a la larga pueden usurpar el papel. Lo mismo puede suceder en el ambiente de la casa con otros animales de compañía de la familia. La antigüedad de la vivienda confiere un cierto grado de autoridad, pero no disuadirán a un recien llegado dominante de que manifieste su reto.

Hasta cierto punto, los perros consideran a los miembros de la familia humana como otros individuos de la manada. Si el perro no respeta su hegemonía, se pueden presentar problemas. Cuando un cachorro no admite la hegemonía y la disciplina de la familia, puede intentar escalar la jerarquía de la dominación hacia la posición de perro alfa. Esta es una posición inadecuada para la mayoría de los animales de compañía de las familias, especialmente cuando el cachorro cuco y mimoso crece para ser un perro adulto desobediente e incluso agresivo.

Para evitar que suceda esto. los dueños deben asegurar precozmente su dominación estimulando la sumisión y la obediencia del cachorro. Esta debe abarcar la alimentación, el juego y otras varias circunstancias de la conducta.

Es posible que los perros respeten y obedezcan a algunos miembros de la familia pero a otros no, especialmente a los niños. De acuerdo con esto, es decisivo que cada individuo de la familia consiga el control del cachorro. Se debe aconsejar a los dueños para que no interpreten erróneamente el control como un castigo.

En los perros, el castigo inoportuno no infunde más respeto que el que infunde en los niños.

CONVERSION DE UN "LIDER DE MANADA" EN LA CASA
  • Crear rutinas con el perro (ejercicio, dar de comer).
  • Iniciar pronto el adiestramiento de obediencia; asistir a clase de obediencia.
  • Antes de darle al cachorro algo de valor (alimentos, caricias, paseos) tiene que responder a una orden de obediencia.
  • Reservar todas las recompensas para el adiestramiento: las recompensas deben ser merecidas.
  • Premiar todas las conductas obedientes y subordinadas.
  • Las recompensas nunca se deben dar por iniciativa del cachorro (ladrido, manoteo, empuje).
  • Identificar las expresiones y manifestaciones exigentes y dominantes, e inmediatamente ocuparse de ellas.
  • Corregir las conductas inapropiadas tan pronto como se presenten.
  • Manipular al cachorro frecuentemente; conformidad de las recompensas.
  • No jugar al juego de tira y afloja ni a otros juegos ruidosos a no ser que estos sean iniciados y terminados facilmente por los dueños.


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